¿Por qué siempre me decepcionan? La independencia emocional

VENUR

 

A lo largo de nuestra vida formamos, inconscientemente, una dependencia emocional hacia personas, objetos, sentimientos, ideologías y muchas otras cosas imaginables. Esto no nos permite conseguir la libertad que merecemos. Hoy, en VENUR, trabajaremos la fortaleza e independencia emocional, específicamente, con las personas. Vincularemos el apego, con los sentimientos negativos: el dolor y la decepción. Para continuar leyendo, primero tengamos claros 3 factores: 1. La dependencia emocional la llamaremos “apego”. 2. El apego se da por la conexión de tus sentimientos (emoción) y tus pensamientos (mente). 3. Al sufrir, no serás dueño de tus acciones: habrá un poder sobre tí y no debes permitir que te controle.

 
¿Por qué me siento así? 

El apego es sentir que eres incapaz de ser feliz sin ese alguien; no te permitirá evolucionar. Esto ocurre, porque nos hacemos la idea de que esa persona nos brindará felicidad, seguridad y progreso para siempre. No obstante, siempre debemos tener en cuenta que cada quien decide qué palabras escuchar y con cuales quedarse. Es indispensable recordar que la gente es transitoria y, desafortunadamente, debemos estar prevenidos, disfrutar el vínculo que está nos brinda y permitir, con tranquilidad, que su ciclo termine. Sin olvidar que, inevitablemente, esto nos causará dolor: es parte del progreso.



No estamos hablando, necesariamente, de eliminar a esta persona de nuestra vida, sino de saber eliminar el apego que sentimos hacia esta y tambíen eliminar la ansiedad, el estrés o la decepción que nos puede llegar a causar tenerla o estarla perdiendo. No es culpa de esa persona decepcionarte o que sientas emociones negativas, es tu culpa por esperar de alguien diferente a tí. En resumidas cuentas, no ignores el dolor, es normal. Mejor, evalúate y trabaja para repeler el apego que no permite que seas libre emocionalmente. Te sientes así, porque es la consecuencia de estar buscando la solución a tus problemas, necesidades o deseos en otras personas, y no en tu interior. Trabaja en tí, es un recorrido difícil donde reirás y llorarás.

 
Una pequeña introspección

Como cualquier ser vivo, tenemos necesidades, y por suerte, podemos suplirlas de diferentes formas, aunque no todas están bien. Las personas débiles, carentes de afecto o atención, suelen sufrir más del apego, porque están bajo el poder de otros. Cuando carecemos de algo, solo pensamos en eso. Por ejemplo, cuando tenemos sueño, deseamos dormir. Así sucede con el apego hacia las personas. Cuando no siento suficiente amor, lo busco en alguien más; cuando me siento solo, busco compañía; cuando me siento ignorado, busco atención. Podría escribir diferentes ejemplos, pero lo fundamental es identificar lo que estás haciendo. Eres esclavo y estás bajo poder. Ya sabes la solución, lo he dicho antes: identifica tus necesidades y carencias y busca cómo trabajarlas en el interior. No busque ese amor que te falta en otros, sin antes encontrarlo en ti. No permitas que otros te controlen, directa, o indirectamente. Muchos podrán aprovecharse de tus debilidades, otros obrarán poniendose como prioridad y, por lo tanto, estarás en segundo plano. Ellos no te lastiman a propósito sino que sus acciones te controlan. Viven para ellos, no para ti. Así como tú deberías vivir para ti mismo y no para más. Toma las riendas de tu vida, no se las des a nadie. El trabajo no es de un día para otro, recuperar algo perdido, es difícil, y más, si no sabías que lo estabas perdiendo.


 
¿Qué debes hacer? 

Para evitar el apego y el sufrimiento, por no recibir lo que esperábamos de otros, debemos empezar a cambiar nuestra perspectiva. Este es un proceso que causará dolor, a corto plazo, y tranquilidad y armonía, a largo plazo. De esta forma, dejarás salir el dolor, lo negativo, el apego.


Lo primero que debemos hacer es agradecer. Las personas llegan a nuestra vida con un propósito. Cada una con uno diferente. Sin importar qué sentimientos negativos pudo haber causado en ti, recuerda que tú decidiste abrirle las puertas de tu vida. Cuando agradeces, estás comprendiendo qué es lo que esa persona te aporta. Al buscar razones, las encontrarás, enfócate en lo positivo.


Nosotros podemos cambiar y mejorar, si no lo planteamos, pero no podemos hacerlo con los demás. Nuestros comportamientos van a ser quienes determinen la conducta de los demás, con nosotros. Debemos trabajar en la auto realización. Piensa qué es lo que te tiene bajo control y bajo qué poder estás. ¡OJO! No “quién “, sino “qué”. ¿Por qué busco lo que me falta en los demás? ¿Acaso, yo no soy capaz? ¿Qué me da esa persona, que no me doy yo? Esto es lo que nos estanca para progresar.


Nuestros pensamientos, miedos y comportamientos le mandan al subconsciente una señal de dependencia: quédate acá porque te dan comida. Pero… acaso no puedo cocinarme yo? ¿Pedir a domicilio? ¿Ir a otro lugar? No dependes de eso, deseas depender porque te da miedo. Y seguro que podrás pasar hambre, pero serás independiente y terminarás siendo tú, quien ofrece la comida y no quien la pide. Tendrás todo bajo control. Todo esto es así. Trabaja en tu debilidad y hazla tú fortaleza. Una vez lo hagas, esa persona que te tiene de cabeza, solo te ofrecerá amor y complacencias, porque tus necesidades ya las suples. No sufrirás porque lo que querías, ya lo tienes, y lo mejor, es que te lo das tú en una proporción perfecta.


Después de esto, cuando empieces a trabajar en ti, prémiate . Date pequeñas recompensas: haz cosas que te gusten, que te hagan feliz. Por ejemplo, puedes dedicarte a broncearte, comprar tu libro o videojuego favorito. De este modo te incentivas, indirectamente, a amarte y demostrarte que tú, solo, puedes sentirte completo. Aprende a estar solo y feliz. Cultivate y verás cómo lo tóxico y negativo se va. Muy seguramente, ese alguien, no te estaba aportando y cumplió su propósito, por lo tanto, se alejará, no le insistas. Si continuas trabajando en ti, lo positivo se quedará. Si esa persona no se va, no la alejes. No fuerces lo que no debas. Inevitablemente, vas por un camino donde unos corren, otros caminan, otros se quedan sentados, muchos empujan, y otros se agarran de otros. Ve por tu camino solo. Habrán personas que te acompañen, otras que te pasarán y muchas se quedarán atrás. Es parte de tu desarrollo personal, de tu autorrealización.

 
¿Qué ocurre conmigo?

Entonces, cuando ya estás en tu camino solo, se quedan las personas qué deben y pierdes contacto con las que debías, ¿qué ocurre contigo?


Siempre tendrás necesidades y deseos, lo importante es que estos no te dominen y que no busques encontrarlos en alguien diferente a ti. Debes saber renunciar a estos, en cualquier momento, para no caer en el apego. Puedes preferir, pero no necesitar: prefiero ir a comer con alguien, pero no necesito hacerlo. Prefiero bañarme con agua caliente, pero no necesito hacerlo. Preferir algo, te liberará y no habrá poder sobre ti para controlarte.


Si un esclavo es liberado, no sabrá qué hacer y querrá devolverse a la sombra de su amo. Ten fortaleza y no permitas que esto te ocurra. La libertad emocional es hermosa. No caigas en la trampa: si no eres bienvenido a un lugar, no te quedes. Evita cualquier mala energía.


Cuando ya seas más fuerte emocionalmente y sepas resolver tus problemas internos contigo mismo, paulatinamente, no permitirás que los demás afecten tu vida. Recuerda que quien no está, es porque no lo merece. Libérate desde adentro, para ser libre. Todo lo que no cuadra en nuestra vida, es algo que debemos solucionar desde el interior.

 

AUTORA: María Alejandra Almario Moreno

Fecha: Enero 13/ 2021

 

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